15 de septiembre de 2026
En el derecho internacional, lo que no se traduce bien... se paga caro.

Un contrato mal interpretado o una cláusula que no significa lo mismo en otro idioma jurídico puede dejar a una empresa desprotegida. La asesoría transfronteriza debe leer en el idioma original y explicar sin tecnicismos.
Trabajo a diario entre el español, el francés y el inglés, no por presumir de idiomas, sino porque en asesoría transfronteriza el matiz importa. Un contrato mal interpretado, una cláusula que no significa exactamente lo mismo en otro idioma jurídico, puede dejar a una empresa completamente desprotegida.
Como jurista con base en Suiza y raíces en España, mi trabajo es justamente ese: leer un contrato o una normativa en su idioma original y explicártelo en el tuyo, sin tecnicismos innecesarios, para que decidas con seguridad.
Si tu negocio no tiene fronteras, tu asesoría tampoco debería tenerlas.
¿Has tenido alguna vez un malentendido por un contrato mal traducido o mal interpretado?